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	<title>Cuentos &#8226; Yoga Actos y Palabras</title>
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	<description>Yoga en La Ràpita, en las Terres de l´Ebre</description>
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	<title>Cuentos &#8226; Yoga Actos y Palabras</title>
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		<title>1 CUENTO SUFI SOBRE LA INACCIÓN Y DOS FRASES SOBRE YOGA</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Inma Ibañez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 03 Aug 2015 11:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[De entre todos los pueblos que el Mullah Nasrudín visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudín encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente, se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph"><em>De entre todos los pueblos que el Mullah Nasrudín visitó en sus viajes, había uno que era especialmente famoso porque a sus habitantes se les daban muy bien los números. Nasrudín encontró alojamiento en la casa de un granjero. A la mañana siguiente, se dio cuenta de que el pueblo no tenía pozo. Cada mañana, alguien de cada familia del pueblo cargaba uno o dos burros con garrafas vacías y se iban a un riachuelo que estaba a una hora de camino, llenaban las garrafas y las traían de vuelta al pueblo, lo que les llevaba otra hora más.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“¿No sería mejor si tuvierais agua en el pueblo?”, preguntó el Mullah al granjero de la casa en la que se alojaba. “¡Por supuesto que sería mucho mejor!”, dijo el granjero. “El agua me cuesta cada día dos horas de trabajo para un burro y un chico que lleva el burro. Eso hace al año mil cuatrocientas sesenta horas, si cuentas tanto las horas del burro como las del chico. Pero si el burro y el chico estuvieran trabajando en el campo todo ese tiempo, yo podría, por ejemplo, plantar todo un campo de calabazas y cosechar cuatrocientas cincuenta y siete calabazas más cada año, que al precio actual alcanzarían para comprar vaca y media”.</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Veo que lo tienes todo bien calculado”, dijo Nasrudín admirado. “¿Por qué, entonces, no construyes un canal para traer el agua al río?” “¡Eso no es bien simple!”, dijo el granjero. “En el camino hay una colina que deberíamos atravesar. Si pusiera a mi burro y a mi chico a construir un canal en vez de enviarlos por el agua, les llevaría quinientos años si trabajasen dos horas al día. Sólo me quedan otros treinta años más de vida, meses más, meses menos, u otros 6 y 3/4 si dejo el tabaco. Así que me es más barato enviarles por el agua.” “Sí, pero, ¿es que serías tú el único responsable de construir un canal? Sois muchas familias en el pueblo.” “Claro que sí”, dijo el granjero. “Hay cien familias en el pueblo. Si cada familia enviase cada día dos horas un burro y un chico, el canal estaría hecho en cinco años. Y si trabajasen diez horas al día, estaría acabado un año”.</em></p>



<div class="wp-block-image">
<figure class="aligncenter size-large"><img decoding="async" class="wp-image-854" src="https://yogaactosypalabras.files.wordpress.com/2019/12/95a13-dervisci2.jpg?w=345" alt="" />

</figure>
</div>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Entonces, ¿por qué no se lo comentas a tus vecinos y les sugieres que todos juntos construyáis el canal?” “Pues… – prendiendo otro cigarro – … Mira, si yo tengo que hablar de cosas importantes con un vecino, tengo que invitarle a mi casa, ofrecerle té y azúcar, hablar con él del tiempo y de la nueva cosecha, luego de su familia, sus hijos, sus hijas, sus nietos. Después le tengo que dar de comer y después otro té con galletas y él tiene que preguntarme entonces sobre mi granja y sobre mi familia para finalmente llegar con tranquilidad al tema y tratarlo con cautela. Eso lleva un día entero. Como somos cien familias en el pueblo, tendría que hablar con noventa y nueve cabezas de familia. Estarás de acuerdo conmigo que yo no puedo estar noventa y nueve días seguidos discutiendo con los vecinos. Mi granja se vendría abajo. Lo máximo que podría hacer sería invitar a un vecino a mi casa por semana. Como un año tiene sólo cincuenta y dos semanas, eso significa que me llevaría casi dos años hablar con mis vecinos. Conociendo a mis vecinos como les conozco, te aseguro que todos estarían de acuerdo con hacer llegar el agua al pueblo, porque todos ellos son buenos con los números. Y como les conozco, te aseguro, cada uno prometería participar si los otros participasen también. Entonces, después de dos años, tendría que volver a empezar otra vez desde el principio, invitándoles de nuevo a mi casa y diciéndoles que todos están dispuestos a participar”. “Vale”, dijo el Hodja, “pero entonces en cuatro años estaríais preparados para comenzar el trabajo. ¡Y al año siguiente, el canal estaría construido!” “Hay otro problema”, dijo el granjero. “Estarás de acuerdo conmigo que una vez que el canal esté construido, cualquiera podrá servirse del agua, tanto si ha o no contribuido con su parte de trabajo correspondiente.” “Lo entiendo”, dijo Nasrudín. “Incluso si quisierais, no podríais vigilar todo el canal.” “Pues no”, dijo el granjero. “Cualquier avispado que se hubiera librado de trabajar, se beneficiaría de la misma manera que los demás y sin costo alguno”. “Tengo que admitir que tienes razón”, dijo Nasrudín. “Así que como a cada uno de nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escabullirnos. Un día el burro no tendrá fuerzas, otro día el chico de alguien tendrá tos, otro la mujer de alguien estará enferma, y el niño y el burro tendrán que ir a buscar al médico… Como a nosotros se nos dan bien los números, intentaremos escurrir el bulto. Y como cada uno de nosotros sabe que los demás no harán lo que deben, ninguno mandará a su burro o a su chico a trabajar. Así que la construcción del canal ni siquiera se empezará…”</em></p>



<p class="wp-block-paragraph"><em>“Tengo que reconocer que tus razones suenan muy convincentes”, dijo Nasrudín que se quedó pensativo por un momento, pero de repente exclamó: “Conozco un pueblo al otro lado de la montaña que tenía el mismo problema que vosotros tenéis. Pero ellos tienen un canal desde hace ya veinte años.”</em><br /><em>“Efectivamente”, dijo el granjero, “pero a ellos no se les dan bien los números”…</em></p>







<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>No puedes hacer yoga. El yoga es un estado natural. Lo que puedes hacer son ejercicios de yoga, los cuales te pueden revelar cuando estas resistiendo tu estado natural</em></p>
<cite><em>Sharon Gannon</em></cite></blockquote>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-default is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p><em>En teoría, práctica y teoría son los mismo. En la práctica no</em>.</p>
<cite><em>Yogi Berra</em></cite></blockquote>

<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"> </div>
<div> </div>
<div style="text-align: center;"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;"><span style="font-size: large;"><em><span style="color: black;"> </span></em></span></span></div>
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<div style="text-align: center;"><span style="font-size: large;"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;"><em><span style="color: black;"> </span></em></span></span></div>
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<p>&nbsp;</p>
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<div style="text-align: center;"><span style="font-size: xx-small;"><span style="font-family: Verdana, sans-serif;"><em><span style="color: black;"><em><span style="color: black;"> </span></em> </span></em></span></span></div>]]></content:encoded>
					
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		<title>CUENTO ZEN</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Inma Ibañez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 14 Jul 2015 11:09:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[Angustiado, el discípulo acudió a su maestro y le preguntó:-¿Cómo puedo liberarme, maestro? El maestro contestó: -Amigo mío&#8230; ¿y quien te ata? El Maestro dice: La mente es amiga o enemiga. Aprende a subyugarla   Cuentos populares de la India según la recopilación de Ramiro Calle &#160;]]></description>
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<blockquote class="wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>Angustiado, el discípulo acudió a su maestro y le preguntó:-¿Cómo puedo liberarme, maestro?<br /><br />El maestro contestó: <br />-Amigo mío&#8230; ¿y quien te ata? <br />El Maestro dice: La mente es amiga o enemiga. Aprende a subyugarla  </p>
<cite>Cuentos populares de la India según la recopilación de Ramiro Calle</cite></blockquote>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" class="wp-image-867" src="https://yogaactosypalabras.files.wordpress.com/2019/12/07d9a-zapatos.jpg?w=311" alt="" />
<figcaption>Imagen de Chema Madoz</figcaption>
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<p class="wp-block-paragraph">&nbsp;</p>
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		<title>CUENTO SUFÍ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Inma Ibañez]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 13 Jul 2015 10:29:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro:  &#8211; Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado.El Maestro le replicó:  &#8211; ¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?]]></description>
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<div class="wp-block-image is-style-default">
<figure class="aligncenter"><a href="https://yogaactosypalabras.com/wp-content/uploads/2019/12/d8615-sufi.jpg"><img decoding="async" src="https://yogaactosypalabras.files.wordpress.com/2019/12/36915-sufi.jpg" alt="" /></a></figure>
</div>



<blockquote class="wp-block-quote is-style-large is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow">
<p>En cierta ocasión se quejaba un discípulo a su Maestro: <br /><br />&#8211; Siempre nos cuentas historias, pero nunca nos revelas su significado.<br />El Maestro le replicó:  &#8211; ¿Te gustaría que alguien te ofreciera fruta y la masticara antes de dártela?</p>
</blockquote>
]]></content:encoded>
					
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		<title>LA TAZA DE TÉ</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Inma Ibañez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 12 Jul 2015 18:08:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[Nan-in, un maestro japonés de la era Meji recibió cierto día la visita de un erudito, profesor en la Universidad, que venía a informarse acerca del Zen.Nan-in sirvió el té al visitante. Colmó hasta el borde la taza de su huésped, y entonces, en vez de detenerse, siguió vertiendo té sobre ella con toda naturalidad.El [&#8230;]]]></description>
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<div class="wp-block-image"><figure class="aligncenter size-large is-resized"><img fetchpriority="high" decoding="async" src="https://yogaactosypalabras.com/wp-content/uploads/2019/12/99b3b-te.jpg?w=268" alt="" class="wp-image-880" width="369" height="259" /></figure></div>



<p class="wp-block-paragraph"><br>Nan-in, un maestro japonés de la era Meji recibió cierto día la visita de un erudito, profesor en la Universidad, que venía a informarse acerca del Zen.<br>Nan-in sirvió el té al visitante. Colmó hasta el borde la taza de su huésped, y entonces, en vez de detenerse, siguió vertiendo té sobre ella con toda naturalidad.<br>El erudito contemplaba absorto la escena, hasta que al fin no pudo contenerse más.<br>&#8211; Está ya llena hasta los topes, No siga, por favor.<br>&#8211; Como esta taza –dijo entonces Nan-in- estás tú lleno de tus propias opiniones y especulaciones, ¿Cómo podría enseñarte lo que es el Zen a menos que vacíes primero tu taza?</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size:14px;"><em>Cuento Zen </em></p>
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		<title>LA CERTEZA</title>
		<link>https://yogaactosypalabras.com/la-certeza/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Inma Ibañez]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Jun 2015 07:54:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[En otros tiempos, un joven monje presa de dudas no podía comprender qué había que hacer para creer, para tener fe. Fue a ver a su maestro y le preguntó si podía esperar que en el futuro comprendería, aunque sólo fuera un poco.  -No es necesario comprender -respondió el anciano maestro.-Si no comprendo, ¿cómo tener [&#8230;]]]></description>
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<p class="wp-block-paragraph">En otros tiempos, un joven monje presa de dudas no podía comprender qué había que hacer para creer, para tener fe. Fue a ver a su maestro y le preguntó si podía esperar que en el futuro comprendería, aunque sólo fuera un poco.  <br />-No es necesario comprender -respondió el anciano maestro.<br />-Si no comprendo, ¿cómo tener fe?<br />-Inútil tener fe &#8211; dijo el Maestro.<br />-Entonces, no entiendo nada &#8211; dijo el monje.<br />-Lo único que necesitas es una fuerte certeza &#8211; replicó el Maestro.   Anochecía, y el anciano maestro salió del templo con su discípulo. Apuntando hacia el cielo con el dedo, le preguntó:   -¿Ves la estrella que brilla allí arriba?</p>



<figure class="wp-block-image size-large"><img decoding="async" class="wp-image-913" src="https://yogaactosypalabras.files.wordpress.com/2019/12/b7ac9-estrella_fugaz.jpg?w=400" alt="" /></figure>



<p class="wp-block-paragraph">El joven miró en la dirección indicada y respondió:<br />-Sí, la veo.<br />-¿Ves ahora esa otra que está justo al lado?<br />-No hay ninguna al lado &#8211; dijo el discípulo.<br />-Mira bien &#8211; agregó el Maestro.   Y efectivamente, el discípulo percibió una estrella casi invisible. Si trataba de mirarla directamente, no la veía; en cambio, si la miraba ligeramente de soslayo, la estrella se volvía perceptible. El Maestro le dijo entonces:  -Es lo mismo que la certeza. Comprender es ver la estrella que brilla; tener fe es estar seguro de que existe una estrella aunque uno no la vea; la certeza interna es saber que existe aunque no se le perciba claramente. He utilizado esta metáfora para educarte, ahora debes comprender por tí mismo.  Al joven monje le impresionó muchísimo la sabiduría de su maestro, pero se preguntaba cómo podía éste saber que había una estrella invisible justo en ese sitio.<br />El Maestro le dijo entonces:<br />-Las estrellas son innumerables; creo que tú y yo no mirábamos la misma. El número de estrellas es tan grande, que siempre existe una invisible, en cualquier lugar, que solo se puede ver si se mira sin mirar.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size: 14px;">TAISEN DESHIMARU</p>
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		<title>LA NATURALEZA DE LA MENTE</title>
		<link>https://yogaactosypalabras.com/la-naturaleza-de-la-mente/</link>
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		<dc:creator><![CDATA[Inma Ibañez]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 20 May 2015 17:34:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[
<p class="wp-block-paragraph">Se trataba de un hombre que llevaba muchas horas viajando a pie y estaba realmente cansado y sudoroso bajo el implacable sol de la India. Extenuado y sin poder dar un paso más, se echó a descansar bajo un frondoso árbol. El suelo estaba duro y el hombre pensó en lo agradable que sería disponer de una cama. Resulta que áquel era un árbol celestial de los que conceden los deseos de los pensamientos y los hacen realidad. Así es que al punto apareció una comfortable cama. El hombre se echó sobre ella y estaba disfrutando en el mullido lecho cuando pensó en lo placentero que sería que una joven le diera masaje en sus fatigadas piernas. Al momento apareció una bellísima joven que comenzó a procurarle un delicioso masaje. Bien descansado, sintió hambre y pensó en qué grato sería poder degustar una sabrosa y opípara comida. En el acto aparecieron ante él los más suculentos manjares. El hombre comió hasta saciarse y se sentía muy dichoso. <br />De repente le asaltó un pensamiento. «¡Mira que si ahora un tigre me atacase!<br />«Apareció un tigre y lo devoró.</p>





<p class="wp-block-paragraph">El Maestro dice:<br />Cambiante y descontrolada es la naturaleza de la mente. Aplícate a conocerla y dominarla y disiparás para siempre el peor de los tigres: el que mora dentro de ella misma.</p>



<p class="wp-block-paragraph" style="font-size: 14px;">Del libro «101 cuentos clásicos e la India» recopilados por Ramiro Calle</p>
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		<title>EL CENTRO DEL SER</title>
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		<dc:creator><![CDATA[Inma Ibañez]]></dc:creator>
		<pubDate>Sun, 22 Feb 2015 22:20:00 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Cuentos]]></category>
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					<description><![CDATA[Un gran maestro del siglo XIX tenía un discípulo muy duro de mollera. El maestro le enseñaba y le enseñaba, tratando de introducirlo a la naturaleza de su mente, pero no lo conseguía. Finalmente, un día se enfureció y le dijo: —Mira, quiero que lleves este saco de cebada hasta la cumbre de aquella montaña [&#8230;]]]></description>
										<content:encoded><![CDATA[<p><!-- /* Font Definitions */ @font-face {font-family:Times; panose-1:2 0 5 0 0 0 0 0 0 0; mso-font-charset:0; mso-generic-font-family:auto; mso-font-pitch:variable; mso-font-signature:3 0 0 0 1 0;} @font-face {font-family:Cambria; panose-1:0 0 0 0 0 0 0 0 0 0; mso-font-alt:"Times New Roman"; mso-font-charset:77; mso-generic-font-family:roman; mso-font-format:other; mso-font-pitch:auto; mso-font-signature:3 0 0 0 1 0;} /* Style Definitions */ p.MsoNormal, li.MsoNormal, div.MsoNormal {mso-style-parent:""; margin-top:0cm; margin-right:0cm; margin-bottom:10.0pt; margin-left:0cm; mso-pagination:widow-orphan; font-size:12.0pt; font-family:"Times New Roman"; mso-ascii-font-family:Cambria; mso-ascii-theme-font:minor-latin; mso-fareast-font-family:Cambria; mso-fareast-theme-font:minor-latin; mso-hansi-font-family:Cambria; mso-hansi-theme-font:minor-latin; mso-bidi-font-family:"Times New Roman"; mso-bidi-theme-font:minor-bidi; mso-fareast-language:EN-US;} @page Section1 {size:612.0pt 792.0pt; margin:70.85pt 3.0cm 70.85pt 3.0cm; mso-header-margin:36.0pt; mso-footer-margin:36.0pt; mso-paper-source:0;} div.Section1 {page:Section1;} --></p>
<div class="separator" style="clear: both; text-align: center;"></div>
<div></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: .1pt 0; text-align: center;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: .1pt 0; text-align: center;"><span style="font-size: large;">Un gran maestro del siglo XIX tenía un discípulo muy duro de mollera. El maestro le enseñaba y le enseñaba, tratando de introducirlo a la naturaleza de su mente, pero no lo conseguía. Finalmente, un día se enfureció y le dijo: </span></div>
<div style="text-align: center;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: .1pt 0; text-align: center;"><span style="font-size: large;"><span style="color: black; font-family: Times;">—</span>Mira, quiero que lleves este saco de cebada hasta la cumbre de aquella montaña de allí. Pero no has de pararte a descansar. Sigue adelante sin detenerte hasta que llegues a la cumbre. </span></div>
<div style="text-align: center;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: .1pt 0; text-align: center;"><span style="font-size: large;">El discípulo era torpe, pero le tenía a su maestro una devoción y una confianza inconmovibles, de modo que hizo exactamente lo que le había mandado. El saco era muy pesado, y tardó mucho en llegar a la cima. </span></div>
<div style="text-align: center;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: .1pt 0; text-align: center;"><span style="font-size: large;">Cuando por fin llegó, soltó el saco y se echó en el suelo, vencido por el cansancio pero profundamente relajado. Toda su resistencia se había disuelto, y con ella su mente ordinaria. Y justo en ese instante comprendió la naturaleza de su mente. Se echó a correr montaña abajo y, contra todas las normas habituales, irrumpió en la habitación del maestro. </span></div>
<div style="text-align: center;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: .1pt 0; text-align: center;"><span style="font-size: large;"><span style="color: black; font-family: Times;">—</span>Creo que ya lo tengo… ¡Ya lo tengo, de veras! </span></div>
<div style="text-align: center;"></div>
<div class="MsoNormal" style="margin: .1pt 0; text-align: center;"><span style="font-size: large;"><span style="color: black; font-family: Times;">—</span>Así que has tenido una excursión interesante, ¿eh? —le dijo el maestro sonriendo con aire comprensivo.</span></div>
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