¿Qué tienes que temer del elefante salvaje,
que sólo puede dañar tu cuerpo ahora mismo,
cuando caer bajo la influencia de personas desencaminadas u opiniones erróneas
no sólo destruye el mérito que has acumulado en el pasado, sino también bloquea tu camino a la libertad en el futuro?
 
****

Imagínate que te hubieras pasado la vida sin lavarte jamás y que, de pronto, un día decidieras ducharte. Empiezas a frotar y te quedas horrorizado al ver la suciedad que brota de tus poros y te chorrea por el cuerpo. Aquí tiene que haber un error: se suponía que ibas a quedar limpio, pero lo único que se ve es mugre. Presa del pánico, abandonas la ducha a toda prisa, convencido de que no debiste haberlo intentado. Pero sólo consigues quedar más sucio que antes. No tienes forma de saber que lo más sensato es tener paciencia y acabar de ducharte. Al principio, y durante algún tiempo, puede dar la sensación de que estás ensuciándote cada vez más, pero si persistes, saldrás de la ducha limpio y fresco. Es un proceso, el proceso de purificación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies
Ir arriba