El Principito y la rosa
“Sólo vemos lo que queremos ver”, o sea que “No vemos lo que no queremos ver”.
Nos pasamos la vida filtrando de forma personal todo lo que nos ocurre y sucede y, aunque sólo nos percatamos de una pequeñísima parte, la llamamos “realidad”, pasando por alto que sólo es nuestra realidad y visión del mundo.
Patanjali dice en su Sutra I.4 que la aptitud para comprender el objeto se ve reemplazada por la concepción que la mente tiene de dicho objeto, o bien por una falta total de comprensión.
En alguna entrada anterior menciono la frase «El afecto es una de las pocas cosas cotidianas que no depende sólo de lo que hagamos nosotros ni exclusivamente de nuestra decisión, sino de que efectivamente suceda».Todo esto me ha generado preguntas que os dejo hoy aquí. ¿Creéis que si no tuviéramos necesidad de correr a defender una «realidad», seríamos capaces de dar tiempo al objeto para que se nos presente, aquí y ahora, en su Verdadera forma? ¿Creéis que el afecto depende en igual medida de nosotros, el otro y el vínculo? ¿Creéis que nuestras ideas matan lo que en sí mismo es de otra forma?
Inma Ibáñez

«La utopía está en el horizonte. Camino dos pasos, ella se aleja dos pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. ¿Entonces para qué sirve la utopía? Para eso, sirve para caminar».
Eduardo Galeano